El pasado 18 de junio una de nuestras voluntarias, Virginia, contrajo matrimonio en la Parroquia de San Benito con Raúl. ¡Enhorabuena de parte de todos los que hemos compartido contigo campamentos, sábados y muchos más momentos! Todos los que formamos parte de Gotitas Vivas estamos muy orgullosos de ver a una de nuestras gotitas hecha toda una voluntaria.
Virginia invitó a la celebración a una nutrida representación de la asociación. Allí vimos muchas caras conocidas entre los invitados. Habían sido niños de Gotitas. Pero había algo "raro" en ellos. Ahora eran personas adultas, pero que miraban y reían como antes. Es algo mágico ver a alguien, después de mucho tiempo, a quien has conocido sólo de niño. Sus nombres nos traían cientos de recuerdos: Julio, Joaquín, Pili, Esme, Antonio, Juan (estos tres últimos, hermanos de la novia y también antiguos niños de Gotitas).
Nos recordaron que todos somos ese niño que un día fuimos. Por más que nos revistamos de mayor, por más condicionantes sociales que queramos poner, nuestros rasgos siempre recuerdan esos primeros pasos. Pero la boda de Virginia y Raúl nos trajo también otro mensaje: fue una boda para la esperanza. Nos habló de que, no por ser ese niño que fuimos, vamos a ser el adulto que esta sociedad espera de nosotros. Podemos cambiar los raíles de nuestro destino. Somos dueños, si queremos, de quiénes deseamos ser.
Todos conocemos el largo camino que ha recorrido Virginia, su esfuerzo, su coraje, su determinación y hasta su valentía hasta llegar a ese día, en el que iba engalanada para festejar, entre otras cosas, todo su pasado; para agradecer a su familia y amigos los aportes que tenemos de los demás; para recordar que en un rinconcito de su corazón está Gotitas Vivas.
Gracias Virginia por tu boda. Con tu madre Esmeralda, tu familia y tus amigos nos sumamos al coro de tu alegría. Gracias por recordarnos que somos esa niña que un día fuimos pero con el traje de persona mayor, y puede que con la cara más curtida y con palabras menos inocentes. Pero no olvides tampoco el mensaje al dorso: que también somos el adulto que decidamos ser, porque nuestro futuro no está escrito de antemano si siguen existiendo voluntarios como los de Gotitas Vivas, que nos ayuden a elegir nuestro siguiente paso.