Lunes 11 de julio de 2011
Los días se van como el agua entre los dedos. Ya queda muy poco para el fin de esta colonia, y los niños podrían estar aquí hasta entrado septiembre. De los monitores no se dice nada, pero parecen cansadillos. No ocurre igual con las gotitas, gotines y vidas: son incansables. E imprevisibles: siempre nos sorprenden. Pero el primero que nos sorprendió este día fue el mar. En los buenos días, una botella con un misterioso mensaje nos comunicaba que "una buena tripulación es aquélla en la que los compañeros se cuidan unos a otros". Eso lo sabe cualquier hijo de pirata.
Todo el día de hoy se dedicó a que valoren sus capacidades. Algunos tienen habilidades que ni ellos mismos habían considerado. Todos tenían que ofrecer algo suyo a los demás, algo de su cosecha. Además, se han hecho parejas de compañeros, que debían ayudarse y cuidarse mutuamente, siguiendo durante cada momento del día el consejo que nos había dado el mensaje de la botella por la mañana. Ha sido muy bonito ver a esos piratitas tratar de llevarse bien y hacer cosas muy sencillas y tiernas para hacerse un lugar (seguro que imborrable) en la vida de un amigo.
Buen día de playa, sin las masificaciones de otros años. Y hemos tenido la visita de las personas que nos han permitido poder llevar a cabo la colonia de este año en esta casa al pie de la costa de Huelva. Una vez más, y si no somos demasiado seguidos, gracias a ellos.
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